Mar. May 19th, 2026

El proyecto “Perfect Day” contemplado para Mahahual ha encendido un debate que va mucho más allá del turismo o la inversión. Lo que hoy está sobre la mesa es una discusión sobre el futuro ambiental de uno de los últimos rincones del Caribe mexicano que todavía conserva buena parte de su riqueza natural.

Por un lado, se habla de desarrollo, de generación de empleos, de derrama económica y de la llegada de más visitantes internacionales. Por otro, crecen las voces de científicos, ambientalistas, habitantes y organizaciones civiles que advierten sobre el riesgo de alterar ecosistemas sumamente frágiles, desde arrecifes hasta manglares y zonas costeras que ya enfrentan presión por el crecimiento turístico desmedido.

El parque se perfila como una nueva ancla turística en la región y uno de los principales destinos para el turismo de cruceros en la Riviera Maya y abriría sus puertas en otoño de 2027.

Aunque estará orientado principalmente a los pasajeros de cruceros, también podrá ser visitado por quienes viajen a través del Tren Maya.

La propia presidenta de México, Claudia Sheinbaum, pidió a la Semarnat revisar el proyecto ante las múltiples denuncias y preocupaciones ambientales que se han manifestado públicamente.

Y eso deja claro que no se trata de una inconformidad menor ni de una protesta aislada.

Desde el gobierno federal se plantea la necesidad de revisarlo ante el impacto que tendría, porque existen elementos que merecen atención seria y no solo discursos de promoción económica.

La gobernadora Mara Lezama también fijó una postura en torno a este debate, se dijo respetuosa de lo que señale la autoridad ambiental. Q. Roo dice sí la inversion pero sustentable y sostenible, precisó.

Mahahual no puede convertirse en otro ejemplo de desarrollo sin límites. Quintana Roo ha vivido durante décadas las consecuencias de un crecimiento acelerado que muchas veces avanzó sin planeación ambiental.

Hoy vemos playas erosionadas, manglares afectados, saturación de servicios y pérdida gradual de espacios naturales que alguna vez fueron símbolo del Caribe mexicano.

¿Hasta dónde seguir construyendo sin comprometer lo poco que nos queda?

Mahahual no es únicamente un potencial comercial o turístico, su entorno natural es lo que lo ha caracterizado y destruirlo en nombre del progreso sería una contradicción.

El turismo depende de esos paisajes, de esos arrecifes y de esa biodiversidad que hoy preocupa perder.

El desarrollo sí es necesario, pero no a cualquier costo. La inversión debe ir acompañada de estudios ambientales reales y decisiones que prioricen el equilibrio ecológico sobre la presión económica inmediata.

Frenar para revisar no significa estar en contra del progreso; significa entender que hay daños que después ya no podría revertirse.