La reciente visita de Claudia Sheinbaum a Quintana Roo no fue una gira más. La presidenta llegó para atender problemas que ya no podían seguir postergándose: la crisis turística de Tulum, las inconformidades por el acceso a las playas y al Parque del Jaguar, los abusos que han dañado la imagen del destino y la llegada extraordinaria de sargazo a las costas del Caribe mexicano.
El anuncio del Plan Tulum Renace, con acceso gratuito al Parque del Jaguar, reducción de tarifas en la zona arqueológica, transporte más económico, seguridad turística, promoción y ordenamiento de servicios, representa un reconocimiento de que Tulum necesita recuperar su esencia y volver a ser un destino accesible. En materia de sargazo, la presidenta también anunció la elaboración de un plan integral que contempla más embarcaciones para capturar el alga en altamar y avanzar en su aprovechamiento para su reciclaje.
Sin embargo, poner orden en Tulum exigirá mucho más que modificar tarifas o lanzar una campaña promocional. Será necesario frenar los abusos comerciales, garantizar verdaderamente el libre acceso a las playas, mejorar la movilidad, revisar el crecimiento inmobiliario y vigilar que ninguna autoridad o grupo empresarial pretenda apropiarse de un patrimonio que pertenece a todos los mexicanos.
La presencia de Sheinbaum también representó un respaldo importante para la gobernadora Mara Lezama. En cada actividad se mostró una coordinación estrecha entre ambos gobiernos y se reconocieron las gestiones realizadas desde Quintana Roo para llevar hasta la Federación las demandas de hoteleros, comerciantes, artesanos, prestadores de servicios y habitantes.
En política, las imágenes, los tiempos y las coincidencias también hablan.
Ese mismo fin de semana, Eugenio “Gino” Segura, Ana Paty Peralta y Rafael Marín, aspirantes a la Coordinación Estatal en Defensa de la Transformación y la Soberanía Nacional, aparecieron juntos durante una asamblea informativa de Morena en Felipe Carrillo Puerto. El mensaje: privilegiar la unidad del movimiento por encima de cualquier aspiración personal.
No se puede ignorar el mensaje político. Mientras Sheinbaum mostraba cercanía con Mara Lezama y respaldaba la conducción de su gobierno, los principales participantes del proceso interno enviaban una señal de disciplina y cohesión.
Morena no quiere que la sucesión en Quintana Roo se convierta en una lucha que fracture al movimiento. Puede haber competencia, proyectos y aspiraciones legítimas, pero quien resulte favorecido tendrá que reconocer liderazgos, mantener la unidad y evitar confrontaciones.
Mara Lezama, por su parte, queda fortalecida como la principal interlocutora política del estado ante la Federación y confirma que es una figura central en la conducción de la transición.
La gira dejó dos agendas. Una pública y administrativa: rescatar Tulum, enfrentar el sargazo y recuperar la confianza turística. Y otra en lo político: ordenar el proceso interno, cerrar filas alrededor del proyecto presidencial y dejar claro que la sucesión deberá transitar con base en los principios del movimiento.
En política basta una gira, una fotografía para entender hacia dónde comienzan a moverse las piezas.
