Lun. Sep 21st, 2026

Prolongar la confrontación, un desafío al morenimo

Con la conclusión de una campaña interna deberían quedar atrás las diferencias. Es momento de cerrar filas y demostrar que el compromiso con un proyecto político está por encima de las aspiraciones personales.

Al menos ese es el discurso que persiste, pero en los hechos resulta todo lo contrario.

Durante una contienda es natural que existan distintas visiones, intereses y grupos, sin embargo, una vez que se ha tomado una decisión, prolongar la confrontación profundiza y evidencia, no solo un interés personal sino un desafío abierto al movimiento morenista  y a la propia presidenta de México.

La unidad no puede ser una palabra que se repite y por otro lado arreciar las descalificaciones y la estrategias para debilitar al proyecto ganador.

Morena designo a Gino Segura como su Coordinador Estatal, pero Rafael Marin Mollinedo parece que no termina de entenderlo y junto a su grupo de acompañantes lanza una advertencia: “no se van a quedar con el estado”.

Está claro que la apuesta no es la unidad ni el diálogo, mucho menos de madurez política. Los ánimos se calientan y aquellas voces disidentes generan ruido en un personaje que hasta hace unos días aceptaba su derrota, que los números de las encuestas no le favorecían.

Días después, el extitular de Aduanas opta por la continuidad de la disputa que terminará en un desgaste innecesario, pasando por alto el llamado de la dirigencia nacional.

La congruencia no va con el discurso y todo indica que Rafael Marín está analizando dejar el movimiento. Amaga con irse si sus condiciones no son aceptadas, principalmente en Cancún como si el municipio les perteneciera.

¿Qué acciones tomará Morena ante un abierto desacato a la unidad?