Dom. Jul 26th, 2026

Península Cancún vuelve al debate en Pok Ta Pok tras años de oposición y litigios

El desarrollo contempla alrededor de mil 350 viviendas, 850 habitaciones hoteleras y áreas comerciales en el antiguo campo de golf de la Zona Hotelera. Vecinos y empresarios advierten riesgos para los servicios, la movilidad y el sistema lagunar Nichupté.

Cancún, Quintana Roo.— El proyecto inmobiliario Península Cancún volvió al centro del debate público tras ser presentado nuevamente como una alternativa para transformar los terrenos del campo de golf Pok Ta Pok, en el kilómetro 7.5 del bulevar Kukulcán.

La propuesta, promovida por Hazama Corporation Desarrollo de Turismo, plantea la construcción de alrededor de mil 350 viviendas —algunas versiones refieren mil 368—, 850 habitaciones hoteleras, zonas comerciales, vialidades internas, servicios y espacios recreativos. En conjunto, representaría la incorporación de más de dos mil unidades residenciales y turísticas en uno de los sectores más antiguos de la Zona Hotelera.

Durante la reciente exposición del proyecto, sus representantes señalaron que los edificios habitacionales tendrían hasta 15 niveles y los hoteles un máximo de siete. También ofrecieron conservar aproximadamente 40 por ciento de la superficie como área verde, destinar hasta ocho mil metros cuadrados para una subestación eléctrica y construir una nueva planta de tratamiento de aguas residuales. Sin embargo, la reunión fue únicamente informativa y no implica una autorización municipal, según aclararon funcionarios del Ayuntamiento de Benito Juárez.

Jorge Ordorica, representante del desarrollo, explicó que el terreno permaneció durante 30 años dentro de un fideicomiso que obligaba a conservarlo como campo de golf. Ese instrumento concluyó en febrero de 2021, por lo que, sostuvo, el predio regresó plenamente a su condición de propiedad privada.

No obstante, la conclusión del fideicomiso no elimina la obligación de obtener autorizaciones ambientales, urbanas y de construcción, aspecto que mantiene enfrentados a los promoventes con residentes, ambientalistas y representantes del sector turístico.

Jesús Almaguer Salazar, expresidente de la Asociación de Hoteles de Cancún, Puerto Morelos e Isla Mujeres, manifestó a título personal su rechazo al desarrollo y advirtió que una obra de esta magnitud incrementaría la presión sobre el suministro de agua potable, drenaje, electricidad y vialidades.

Los vecinos comparten esas preocupaciones. Durante la presentación exigieron estudios de capacidad de carga, movilidad, impacto ambiental y disponibilidad de servicios antes de considerar cualquier cambio de uso del terreno. Su argumento es que la Zona Hotelera ya presenta congestionamiento vehicular, fallas eléctricas y problemas en sus sistemas de drenaje y tratamiento de aguas residuales.

Un proyecto marcado por los tribunales

El conflicto tiene uno de sus principales antecedentes en el Programa de Desarrollo Urbano de Cancún de 2022, que incluyó a Pok Ta Pok como polígono de actuación y estableció una densidad de hasta 30 viviendas por hectárea.

Los residentes denunciaron que esa disposición no aparecía en la versión sometida originalmente a consulta pública y que fue incorporada antes de la aprobación del documento por el Cabildo. En noviembre de 2022 promovieron el amparo 1062/2022 y un juez federal concedió una suspensión que impide otorgar licencias de construcción o ampliación dentro del polígono con base en ese PDU.

Paralelamente, Hazama Corporation inició en enero de 2024 el procedimiento para obtener la autorización ambiental federal. La Manifestación de Impacto Ambiental regional quedó registrada con el expediente 23QR2024U0008 y fue sometida a consulta pública por la Semarnat del 15 de marzo al 16 de abril de ese año.

Aquella versión comprendía ocho polígonos que sumaban 57.25 hectáreas, divididos en 28 lotes. Contemplaba mil 378 viviendas, 850 habitaciones, tres zonas comerciales, vialidades, servicios y áreas verdes.

En mayo de 2024, la propia promovente desistió de ese procedimiento. El proyecto fue reingresado el 31 de julio bajo la clave 23QR2024U0063, con modificaciones en las superficies, cantidades de viviendas y cuartos, así como una inversión estimada de hasta 23 mil 961 millones de pesos.

Sin embargo, el 25 de octubre de ese mismo año la empresa volvió a presentar un desistimiento “por convenir a sus intereses”, lo que derivó en el cierre del segundo expediente ambiental. En términos administrativos, no se trató de dos negativas formales de la Semarnat, sino de dos trámites abandonados por el promovente en medio de una fuerte oposición vecinal, ambiental y empresarial.

Ahora, la actualización del Programa de Desarrollo Urbano de Benito Juárez y la nueva presentación ante los habitantes han reactivado las alertas. Mientras los desarrolladores argumentan que el proyecto permitiría renovar una zona deteriorada e incorporar infraestructura, los opositores insisten en que la discusión no puede reducirse a la inversión: debe determinarse si la Zona Hotelera cuenta con capacidad ambiental, urbana y de servicios para soportar un desarrollo de esta escala.