Este 17 de octubre se cumplen 73 años del reconocimiento constitucional del derecho de las mujeres a votar y ser electas en México, una conquista que transformó la democracia y abrió el camino hacia la participación política femenina.
Ciudad de México, 17 de octubre de 2026. — México conmemora este sábado el 73 aniversario del reconocimiento del voto femenino, uno de los acontecimientos más importantes en la historia de los derechos políticos y civiles del país, que permitió a millones de mujeres incorporarse plenamente a la vida electoral.
Fue el 17 de octubre de 1953 cuando se publicó en el Diario Oficial de la Federación la reforma constitucional que reconoció a las mujeres mexicanas el derecho a votar y ser votadas en las elecciones federales, durante el gobierno del presidente Adolfo Ruiz Cortines.
Sin embargo, esta conquista no fue una concesión espontánea del poder político, sino el resultado de décadas de lucha de mujeres que exigieron igualdad de derechos, participación en las decisiones públicas y reconocimiento como ciudadanas.
De la exclusión política a la participación electoral
Durante buena parte de la historia de México, las mujeres estuvieron excluidas de las elecciones federales, a pesar de su participación en movimientos sociales, políticos y revolucionarios.
Entre las figuras que impulsaron el sufragio femenino destacan Hermila Galindo, Elvia Carrillo Puerto y numerosas activistas que promovieron reformas para garantizar la igualdad política.
Aunque en 1947 se reconoció el derecho de las mujeres a participar en elecciones municipales, fue hasta 1953 cuando se consolidó el reconocimiento constitucional del sufragio femenino a nivel federal.
Dos años después, el 3 de julio de 1955, las mexicanas participaron por primera vez en una elección federal para renovar la Cámara de Diputados.
Los avances: de las urnas a la Presidencia de México
En siete décadas, la participación política de las mujeres ha experimentado una transformación significativa.
Actualmente, México cuenta con disposiciones constitucionales que establecen la paridad de género en las candidaturas y en la integración de distintos espacios de representación y decisión pública.
Uno de los acontecimientos más relevantes ocurrió en 2024, cuando Claudia Sheinbaum Pardo se convirtió en la primera mujer electa presidenta de México, después de más de dos siglos de historia independiente.
La presencia femenina también se ha fortalecido en el Congreso de la Unión, los congresos estatales, las gubernaturas, los ayuntamientos y diversas instituciones públicas.
Estos avances reflejan el alcance de las reformas electorales y de las luchas sociales que han buscado garantizar condiciones de igualdad entre mujeres y hombres.
Los desafíos que todavía enfrentan las mujeres
A pesar de los avances legislativos y de representación, persisten obstáculos para el ejercicio pleno de los derechos políticos de las mujeres.
La violencia política en razón de género, las amenazas, el acoso, la discriminación y las dificultades para acceder a espacios de decisión continúan siendo desafíos para las instituciones electorales y los partidos políticos.
Especial atención requiere la participación de mujeres indígenas, rurales y pertenecientes a comunidades históricamente marginadas, quienes pueden enfrentar barreras adicionales para ejercer sus derechos.
Asimismo, la paridad numérica no garantiza por sí sola una distribución equitativa del poder ni elimina las desigualdades que todavía existen en distintos ámbitos de la vida pública.
73 años después, una conquista que sigue construyéndose
El aniversario del voto femenino representa una oportunidad para recordar a las mujeres que abrieron el camino hacia la igualdad política y para evaluar los avances alcanzados.
De una época en la que no podían participar en las elecciones federales, las mexicanas han llegado a ocupar la Presidencia de la República y numerosos cargos de representación popular.
A 73 años de aquella reforma histórica, el desafío no se limita a garantizar la presencia de mujeres en las instituciones, sino también a fortalecer las condiciones para que ejerzan sus funciones con libertad, seguridad e igualdad de oportunidades.
El 17 de octubre de 1953 marcó un antes y un después en la democracia mexicana. Hoy, el reto es que los derechos conquistados se traduzcan en una participación política plena, libre de violencia y discriminación.
